Crítica de Rufo Caballero sobre Dionel Delgado

Dionel Delgado, entretanto, es un artista del contraste en todo. Si los demás difieren entre ellos, este creador gusta del contrapunto en sí mismo, en todos los rubros que informan su paisajística. En sus mogotes aflora una tensión productiva entre el expresionismo de las formas y la luz, y el lirismo general que consigue la composición. Pero incluso a nivel de los diferentes planos de profundidad y sus relaciones con la luz y el color: Delgado aborda sus primeros planos de una forma verista, de iluminación casi realista, de un verde frondoso y convencido; en cambio, mientras los planos se van alejando, comienza a aposentarse el tratamiento romántico de la luz y la preferencia por los tonos azulados y violáceos. Naturalismo, realismo, neorromanticismo son nociones que comulgan en las obras de Delgado o que, más bien, se relevan en la medida en que la composición avanza en su ilusión de profundidad. Dionel impacta con el naturalismo de la vegetación, para después depositar a su espectador en la zona brumosa donde el paisaje se hace menos duro, menos cortante; donde se convierte en evanescencia y languidez expresiva.

Rufo Caballero
                                                                                                                                Crítico de arte.

 

**  Sitio diseñado y mantenido por   demyweb